- La exviceministra acusa a las autoridades de intentar desacreditar al testigo protegido tras su muerte y lanza una dura advertencia sobre posibles redes de trata, corrupción e infiltración del crimen organizado en la institucionalidad hondureña.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
Una nueva polémica sacude el caso de Angie Peña luego de las declaraciones del ministro de Seguridad, Gerson Velásquez, sobre el testigo protegido que fue asesinado y que, según la exviceministra de Seguridad Julissa Villanueva, tenía información relevante para esclarecer el caso y otros hechos vinculados a posibles redes de trata de personas.
Velásquez afirmó que el testigo mantenía presuntos “negocios irregulares” y que “por ahí pudo venir la muerte”, declaraciones que provocaron una contundente respuesta de Villanueva, quien cuestionó que las autoridades estén poniendo el foco sobre la vida del fallecido en lugar de profundizar en la información que, según ella, aportó a las investigaciones.
Para Villanueva, resulta “intolerable” que las máximas autoridades de la Secretaría de Seguridad y de la Policía Nacional pretendan desvirtuar la memoria de un testigo protegido asesinado.
La exfuncionaria sostuvo que el hombre tuvo “el valor de sostener la verdad frente a las redes de trata de personas” y que asumió las consecuencias derivadas de su colaboración con las autoridades.
Testigo habría sido pieza clave
Villanueva identificó al fallecido como AR1 y aseguró que contaba con un criterio de oportunidad y una colaboración eficaz que, según su versión, fueron importantes dentro de la investigación relacionada con Angie Peña y otras posibles víctimas.
La exviceministra también afirmó que el testimonio del hombre no estaba aislado, sino que existía una “robusta gama de prueba periférica” que, a su juicio, corroboraba sus afirmaciones.
A partir de estos elementos, Villanueva planteó una hipótesis mucho más grave sobre el asesinato: que quienes estarían vinculados a estructuras criminales pudieron tener interés en impedir que el testimonio del protegido continuara siendo utilizado dentro de las investigaciones y procesos judiciales.
“Si lo asesinaron, Director Oseguera Mass, fue precisamente porque las redes de corrupción sabían que en los careos y en la aplicación de su testimonio la verdad histórica iba a prevalecer”, manifestó.
Estas afirmaciones constituyen el planteamiento de Villanueva y deberán ser esclarecidas por las autoridades competentes mediante las investigaciones correspondientes.
Cuestiona que se desacredite al testigo después de muerto
Villanueva dirigió parte de su pronunciamiento contra el director de la Policía Nacional, Rigoberto Oseguera, y el ministro Gerson Velásquez.
La exfuncionaria cuestionó que, después del asesinato del testigo, se hagan públicos señalamientos sobre supuestos negocios irregulares que podrían afectar su credibilidad.
“Es vergonzoso que, ante la evidente falla de un sistema que debió protegerlo y no lo hizo, la respuesta institucional de la Secretaría de Seguridad sea la difamación de la víctima”, expresó.
Villanueva aseguró además que los problemas o “deudas del pasado” que pudo haber tenido el testigo fueron, según ella, corregidos y pagados mientras estaba con vida.
“De eso también hay constancia, infórmense por Dios”, reclamó la exviceministra.
“¿Cuál es el afán y el nerviosismo?”
En uno de los puntos más fuertes de su pronunciamiento, Villanueva cuestionó directamente la razón por la que las autoridades estarían intentando desacreditar al fallecido.
“¿Cuál es el afán y el nerviosismo de desacreditarlo ahora?”, preguntó.
Según su interpretación, tratar de manchar la credibilidad del testigo podría evidenciar temor frente a la información que este habría dejado asentada durante su colaboración con las investigaciones.
Villanueva relacionó esta situación con lo que considera una posible infiltración de estructuras de criminalidad organizada dentro de la institucionalidad hondureña.
“Para mí esto solo evidencia el miedo a lo que su testimonio ya dejó asentado sobre la infiltración de la criminalidad organizada en la institucionalidad”, sostuvo.
La exfuncionaria reconoció que las autoridades enfrentan fuertes presiones, pero consideró que, ante la gravedad del caso, el silencio habría sido una respuesta más adecuada que desacreditar públicamente al testigo asesinado.
Exige una depuración “urgente y radical”
Villanueva cerró su pronunciamiento con un llamado a realizar una profunda revisión del sistema de seguridad y justicia del país.
“Honduras no puede seguir en manos de la impunidad”, afirmó, antes de exigir una “depuración urgente y radical” del sistema de justicia y seguridad.
“La verdad no se puede asesinar ni desacreditar con discursos vacíos”, sentenció.
Asimismo, dirigió un mensaje al presidente Nasry “Tito” Asfura, a quien pidió realizar revisiones sobre asuntos relacionados con seguridad, corrupción institucional, omisión y complicidad, al considerar que la situación amerita una atención urgente.
El caso Angie Peña vuelve al centro de la polémica
Las declaraciones de Villanueva vuelven a colocar bajo el reflector la investigación alrededor de la desaparición de Angie Peña y, particularmente, el papel que habría desempeñado el testigo protegido antes de su muerte.
Mientras Seguridad sostiene una versión que apunta a posibles actividades irregulares del fallecido como una eventual línea relacionada con su asesinato, Villanueva defiende la relevancia de su colaboración y cuestiona que se pretenda desacreditarlo después de muerto.
El punto central ahora será determinar, mediante pruebas e investigaciones independientes, qué información aportó realmente el testigo, quiénes podrían haberse visto afectados por sus declaraciones y qué motivó su asesinato.
Por ahora, las acusaciones de Villanueva abren nuevas interrogantes sobre un caso que continúa generando dudas y reclamos de justicia en Honduras.










