• La contadora, madre de familia y sostén de sus hijos, fue hallada sin vida entre los escombros del complejo empresarial, mientras su esposo, Lester Ramírez, enfrentó en la zona cero la espera más dolorosa de su vida
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Después de más de 36 horas de búsqueda ininterrumpida, los equipos de rescate confirmaron este miércoles el hallazgo del cuerpo sin vida de la tercera víctima del derrumbe e incendio registrado en una bodega del complejo empresarial ubicado en las inmediaciones del Anillo Periférico de la capital.
La víctima fue identificada como Karen Dinora Girón, una mujer que trabajaba como contadora para sacar adelante a sus hijos.
La confirmación del hallazgo puso fin a una angustiosa espera marcada por el dolor, la esperanza y la incertidumbre de sus familiares, especialmente de su esposo, Lester Ramírez, quien permaneció durante horas en la zona cero sin apartarse ni un instante de las labores de rescate.
Según relató entre lágrimas, la tragedia comenzó apenas minutos después de haber dejado a Karen en su lugar de trabajo.
Desde entonces, el silencio del teléfono celular de su esposa se convirtió en la señal más cruel de que algo grave había ocurrido.
“Minutos antes dejé al amor de mi vida en la bodega y después ya no me volvió a contestar el celular”, lamentó Ramírez, quebrado por el dolor mientras esperaba noticias entre los escombros, aferrado a la esperanza de encontrarla con vida.
La comandante del Cuerpo de Bomberos, Artica Tomé, informó que durante las labores de búsqueda fueron localizadas las pertenencias de Karen, las cuales fueron entregadas a su esposo, quien se mantuvo en el lugar desde el inicio de la emergencia.
“Ya fueron entregadas al esposo de ella, quien ha estado presente aquí y no se ha movido ni un minuto”, expresó la oficial, en medio de una escena cargada de consternación y dolor.
El hallazgo del cuerpo de Karen se produjo en una operación de rescate sumamente compleja, debido a la inestabilidad de la estructura colapsada, los restos del incendio y la enorme cantidad de escombros acumulados en el interior de la bodega.
Pese al riesgo, los rescatistas continuaron removiendo material sin descanso hasta dar con la tercera víctima.
La muerte de Karen Dinora Girón vuelve aún más desgarradora la tragedia ocurrida en el complejo empresarial, donde varias familias quedaron marcadas por la pérdida y la incertidumbre.
Su historia, la de una mujer trabajadora que luchaba por sacar adelante a sus hijos, hoy se suma al doloroso saldo que dejó el derrumbe en la capital.
Mientras avanzan las investigaciones para esclarecer qué provocó el colapso y posterior incendio en la bodega, el país vuelve la mirada a una tragedia que no solo dejó destrucción, sino también historias rotas, familias devastadas y una herida abierta en el corazón de Tegucigalpa.










