• Durante la misa inaugural de la Cuaresma en Tegucigalpa, el arzobispo José Vicente Nácher Tatay instó a la reconciliación nacional, pidió a los políticos enfocarse en los problemas reales y presentó la Santa Misión Nacional 2026.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Miles de hondureños participaron este miércoles en la misa que marcó el inicio del tiempo cuaresmal en Tegucigalpa, ceremonia presidida por el arzobispo José Vicente Nácher Tatay, quien hizo un llamado a la reflexión espiritual, la unidad nacional y la búsqueda de soluciones concretas a los principales desafíos del país.
Durante su homilía, el prelado recordó que la Cuaresma es un período de preparación hacia la Pascua, inspirado en el paso de Jesús por el desierto, e invitó a los fieles a asumir este tiempo como una oportunidad de cambio personal y social.
“Nosotros solos no podemos, pero con Cristo sí. Llamemos al pecado por su nombre y vivamos con valentía, como hombres y mujeres auténticos de Jesucristo”, expresó.
El arzobispo también envió un mensaje directo al ámbito político, señalando que la reciente iniciativa presentada en el Congreso Nacional relacionada con la lectura de la Biblia no surgió ni de la Iglesia Católica ni de las iglesias evangélicas, al tiempo que subrayó que la población espera principalmente unidad y trabajo conjunto para enfrentar problemas estructurales como la falta de empleo, la escasez de oportunidades y la violencia en sus distintas manifestaciones, incluida la intradoméstica.
Asimismo, insistió en que la paz y la reconciliación solo pueden alcanzarse mediante la vivencia de valores cristianos y una actitud de escucha que permita construir soluciones colectivas.
“Debemos vivir en verdad y autenticidad, buscar soluciones y afrontar juntos los retos que tenemos como país”, afirmó.
En el marco de la celebración, monseñor Nácher presentó además la Santa Misión Nacional 2026, invitando a las familias hondureñas a integrarse en las actividades parroquiales.
Según explicó, esta iniciativa busca fortalecer la vida espiritual y el compromiso social de los creyentes en todo el territorio nacional.
Finalmente, reiteró que el mensaje de la Iglesia está orientado a promover la unidad, la fe y la acción conjunta, con el objetivo de inspirar tanto a ciudadanos como a autoridades a trabajar por un país con mayor esperanza, justicia y reconciliación.


