- Las declaraciones de Cossette López contra un organismo autónomo del sistema interamericano de derechos humanos generan controversia y vuelven a poner en discusión su idoneidad para representar a Honduras en el ámbito diplomático.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La recién nombrada embajadora de Honduras ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Cossette López Osorio, protagonizó una nueva controversia al cuestionar públicamente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), un organismo autónomo del sistema interamericano de protección de los derechos humanos, por lo que calificó como un trato desigual hacia Honduras durante la crisis política y electoral de 2025.
Las declaraciones fueron difundidas a través del video “Blindaje de la Verdad Histórica”, una producción en la que la exconsejera del Consejo Nacional Electoral (CNE) recopila imágenes y testimonios de los momentos más tensos del proceso electoral para sostener que la CIDH ignoró las denuncias que, según afirma, fueron presentadas por funcionarios de los órganos electorales.
“¿Derechos humanos? ¿O derechos de algunos humanos? ¿Por qué la CIDH ahora sí da espacio a discutir la situación de la independencia judicial y autonomía de autoridades electorales, pero en época de la crisis rechazó solicitudes una tras otra de hondureños que estábamos siendo atacados en CNE y TJE?”, expresó López.
La ahora diplomática sostuvo que, durante la crisis poselectoral, funcionarios del CNE y del Tribunal de Justicia Electoral (TJE) presentaron diversas solicitudes de protección ante la Comisión, las cuales —según su versión— fueron rechazadas de manera reiterada.
Asimismo, cuestionó si las múltiples peticiones individuales no constituían evidencia suficiente de un supuesto ataque sistemático contra las instituciones electorales y planteó si la actuación del organismo respondió a simples formalismos o a un eventual sesgo institucional.
Las declaraciones se producen en momentos en que la CIDH convocó una audiencia para abordar la situación de la independencia judicial y la autonomía de las autoridades electorales en Honduras, escenario que López aprovechó para insistir en que el organismo no actuó con la misma disposición cuando, asegura, las autoridades electorales denunciaban presiones y ataques durante la crisis.
Sin embargo, el pronunciamiento no pasó desapercibido. El tono confrontativo empleado por la embajadora hacia un organismo que forma parte del mismo sistema interamericano al que Honduras pertenece provocó reacciones y reavivó el debate público sobre el perfil diplomático con el que fue designada para representar al país ante la OEA.
Analistas y sectores han sostenido que la representación de Honduras en un organismo multilateral demanda experiencia diplomática, prudencia en las relaciones internacionales y capacidad para privilegiar los canales institucionales de diálogo, especialmente cuando se trata de entidades del propio sistema interamericano.
La controversia también coincide con un momento particularmente sensible para Honduras, que deberá responder ante instancias internacionales por diversos señalamientos relacionados con la institucionalidad democrática y el respeto a los derechos humanos.
En ese contexto, las declaraciones de su representante ante la OEA han vuelto a colocar bajo escrutinio público el tono y la estrategia con la que el país defenderá su posición en los foros internacionales.









