- Daniel Antonio Meraz Cáceres reconoció haber estrangulado a su pareja sentimental, Elvia Mercedes Gómez López, tras un historial de amenazas, intimidación y violencia psicológica.
VILLANUEVA, CORTÉS. —
A 18 años y 9 meses de prisión fue condenado Daniel Antonio Meraz Cáceres, declarado responsable del delito de femicidio agravado en perjuicio de su compañera sentimental, la enfermera Elvia Mercedes Gómez López.
La sentencia fue emitida en las últimas horas por una jueza de Letras Seccional del Área Penal de la Sección Judicial de Villanueva, Cortés, quien además estableció la responsabilidad civil derivada del delito.
El crimen ocurrió el pasado 3 de junio, en una vivienda de la colonia Santa Fe, en San Manuel, Cortés, donde Meraz Cáceres provocó la muerte de Gómez López mediante estrangulamiento.
El condenado fue privado de libertad el 10 de junio, fecha desde la cual comenzó a computarse el tiempo de la pena impuesta.
Reconoció el crimen
El proceso fue resuelto mediante una vía alterna del proceso penal, solicitada por el propio condenado. Durante el procedimiento, Meraz Cáceres reconoció ante la jueza ser responsable de la muerte violenta de su pareja.
Pero el caso no se limitó al hecho ocurrido el 3 de junio. Durante el proceso fueron conocidos videos y grabaciones obtenidas de teléfonos celulares que evidenciaron un patrón previo de violencia psicológica, amenazas e intimidaciones contra la víctima.
Estos elementos permitieron establecer el contexto de agresión que, según lo expuesto durante el proceso, Gómez López habría enfrentado antes de ser asesinada.
La sentencia ordena que Meraz Cáceres cumpla su condena en el Centro Penitenciario de El Progreso, salvo que el Instituto Nacional Penitenciario (INP) determine otra disposición respecto al lugar de reclusión.
Más de 170 mujeres asesinadas en 2026
El femicidio de Elvia Mercedes Gómez López se suma a un escenario de persistente violencia contra las mujeres en Honduras. En lo que va de 2026, el país registra más de 170 feminicidios, según los datos referidos en el contexto del caso.
Organizaciones feministas han cuestionado estas cifras y demandado al Estado mayores esfuerzos para prevenir la violencia, investigar los asesinatos de mujeres y garantizar sanciones efectivas para los responsables.
El caso de Gómez López vuelve a poner bajo la lupa la importancia de atender las señales previas de violencia, como amenazas, intimidaciones y agresiones psicológicas, que pueden constituir alertas de un riesgo mayor para las víctimas.
La condena representa así una respuesta judicial ante un crimen precedido, según lo conocido durante el proceso, por un entorno de violencia que terminó de manera irreversible con la vida de una mujer.







