«Ante las perversidades que se traman en Honduras, debemos promover la santidad»: arzobispo Nácher

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• El líder de la Iglesia católica hondureña llamó a los fieles a mantenerse unidos, alejarse del pecado y seguir el ejemplo de Jesucristo en la celebración del Día de Todos los Santos.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

El arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher Tatáy, hizo este domingo un llamado a los hondureños a promover la santidad y mantenerse unidos frente a las perversidades que, según expresó, se traman en el país.

«Si los malvados traman perversidad, cuanto más los cristianos debemos estar unidos para promover la santidad, esta es nuestra propuesta», manifestó Nácher durante su homilía dominical, en el marco de la celebración del Día de Todos los Santos.

El también presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras reflexionó sobre la importancia de buscar la santidad siguiendo el ejemplo de Jesucristo y recordó que esta no es una condición reservada para unos pocos, sino que es posible con la gracia de Dios, deseable para todos y necesaria para el mundo entero.

Durante su mensaje, exhortó a los creyentes a no huir del mundo, sino del pecado, al recordar que, aunque los cristianos viven en este mundo, su pertenencia espiritual es a Dios.

La celebración del 1 de noviembre está dedicada a honrar a todos los santos, tanto a quienes han sido reconocidos oficialmente por la Iglesia como a aquellos que permanecen en el anonimato y, según la fe católica, gozan de la vida eterna en la presencia de Dios.

En esta fecha también es tradición que numerosos hondureños visiten los camposantos para llevar ofrendas florales y recordar a sus seres queridos fallecidos, incluidos los niños difuntos y los no nacidos.

Nácher concluyó que un santo debe convertirse en un ejemplo a seguir, cuya vida inspire a los demás a acercarse más a Dios.

Las Bienaventuranzas: El camino a la santidad 

La reflexión del arzobispo estuvo acompañada de la lectura del Evangelio según san Mateo (5, 1-12), que recoge las bienaventuranzas pronunciadas por Jesús durante el Sermón de la Montaña.

En este pasaje bíblico se destaca la promesa de consuelo para quienes lloran, justicia para quienes tienen hambre y sed de ella, misericordia para quienes son misericordiosos y paz para quienes trabajan por construirla.

«Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios», recoge uno de los versículos centrales de esta lectura.

El Evangelio también recuerda que quienes son perseguidos por causa de la justicia recibirán el Reino de los cielos, y concluye con una invitación a mantener la fe y la esperanza incluso frente a las dificultades.

El mensaje de la Iglesia en esta solemnidad pone en el centro la necesidad de vivir con humildad, justicia, misericordia y paz, valores que, de acuerdo con la reflexión de Nácher, deben orientar la conducta de los cristianos.

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