Bajo fuerte dispositivo de seguridad trasladan a siete reos de alta peligrosidad a Támara

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  • Los privados de libertad fueron movilizados desde «El Pozo», en Ilama, Santa Bárbara, hacia módulos de máxima seguridad, como parte de las acciones para reforzar el control penitenciario.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

Bajo un fuerte dispositivo de seguridad, siete privados de libertad considerados de alta peligrosidad fueron trasladados desde el centro penitenciario de Ilama, Santa Bárbara, conocido como «El Pozo», hacia la cárcel de Támara, en Francisco Morazán, donde permanecerán recluidos en módulos de máxima seguridad.

El director del Instituto Nacional Penitenciario (INP), Walter Amador Lacayo, informó sobre el desplazamiento de los siete internos y explicó que la medida forma parte de las acciones encaminadas a fortalecer el control y la vigilancia dentro del sistema penitenciario hondureño.

De acuerdo con las autoridades, los reclusos serán sometidos a un régimen especial de vigilancia, con restricciones y controles propios de los módulos de máxima seguridad, debido al nivel de peligrosidad que se les atribuye.

La operación fue ejecutada por la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), en coordinación con la Policía Militar y personal de custodia del INP, que participaron en el traslado y garantizaron la seguridad durante todo el procedimiento.

Refuerzan controles en las cárceles

Las autoridades penitenciarias buscan impedir que privados de libertad vinculados a estructuras criminales continúen dirigiendo o coordinando actividades delictivas desde el interior de los centros penales.

Este movimiento se suma a otros traslados realizados durante los últimos días, entre ellos desplazamientos desde el centro penal de Morocelí, en El Paraíso, así como reubicaciones de internos dentro de la misma cárcel de Támara hacia los módulos de máxima seguridad.

Con estas operaciones, el INP mantiene los movimientos de reclusos considerados de alta peligrosidad como parte de las medidas para reforzar la vigilancia, recuperar el control penitenciario y evitar que las cárceles sigan siendo utilizadas para coordinar actividades criminales.

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