Biólogo advierte sobre el impacto silencioso de la sequía en flora, fauna y alimentos

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La falta de agua no solo afecta las fuentes hídricas: también reduce la vegetación, amenaza a los polinizadores y podría poner en riesgo la producción de alimentos en Honduras.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. — 

La prolongada sequía que afecta a Honduras está generando efectos que van más allá de la disminución de las fuentes de agua. El biólogo Helder Pérez explicó que la falta de lluvias también está afectando a la flora y fauna, alterando ecosistemas y poniendo en riesgo especies que cumplen un papel fundamental para la producción de alimentos.

Según el especialista, la escasez de agua provoca que las plantas se marchiten y disminuyan su producción de flores, una situación que afecta directamente a especies como abejas, mariposas y colibríes, que participan en los procesos de polinización.

“Si perdemos las mariposas, perdemos los colibríes, pues entonces nos quedamos sin alimento”, advirtió Pérez, al destacar la importancia de estos animales para mantener los procesos naturales que contribuyen a la producción agrícola.

Menos vegetación, más presión sobre el agua

El biólogo también explicó que la pérdida de cobertura vegetal genera consecuencias sobre las propias fuentes de agua, debido al papel que desempeñan las plantas dentro del ciclo hídrico.

En este contexto, consideró fundamental proteger la biodiversidad y, especialmente, conservar la vegetación ubicada en las riberas de ríos y quebradas. Asimismo, planteó la necesidad de impulsar mecanismos que permitan cosechar y almacenar agua para enfrentar períodos prolongados de escasez.

“Tenemos que dejar de desperdiciar el agua”, manifestó Pérez, al señalar que el acceso al recurso podría ser todavía más limitado en el futuro.

Pide pensar más allá de la emergencia

Ante los efectos de la sequía y los escenarios asociados al cambio climático, el especialista consideró necesario que Honduras adopte una planificación hídrica y ambiental con una visión de largo plazo, en lugar de actuar únicamente cuando las condiciones ya se convierten en una emergencia.

A criterio de Pérez, la actual situación podía haberse anticipado y el país debe prepararse para enfrentar períodos de mayor escasez de agua y sus consecuencias sobre los ecosistemas y la seguridad alimentaria.

“Tenemos que hacer planes no a 20 años, sino a 50, 100 años, porque el cambio climático no se va a ir mañana”, sostuvo.

La situación plantea la necesidad de proteger los ecosistemas y aprovechar de manera responsable los recursos hídricos, considerando que la disponibilidad de agua, la conservación de la biodiversidad y la producción de alimentos están estrechamente relacionadas.

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