- OBSAN-UNAH advierte que el alza de los alimentos agrava la inseguridad alimentaria y proyecta que 2.2 millones de personas enfrentarán dificultades para alimentarse al cierre de 2026.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El costo de la canasta básica alimentaria en Honduras continúa escalando y golpeando con fuerza el bolsillo de las familias. De acuerdo con un monitoreo realizado por el Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OBSAN-UNAH), el precio de los 30 productos que la integran aumentó alrededor de 800 lempiras entre junio de 2025 y junio de 2026.
La coordinadora del OBSAN-UNAH, María Luisa García, explicó que el estudio se realizó entre el 26 de junio y el 3 de julio de este año en los mercados de Tegucigalpa y San Pedro Sula, revelando una tendencia sostenida al alza que afecta principalmente a los hogares de menores ingresos.
La experta recordó que, según datos del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), apenas el 22 % de los hondureños percibe ingresos suficientes para adquirir los alimentos necesarios, mientras que el 78 % restante se encuentra en condiciones de vulnerabilidad económica.
“Esta población cae en inseguridad alimentaria y nutricional”, advirtió García, al señalar que el incremento en los precios de los víveres profundiza una crisis que ya afecta a millones de personas.
El informe del OBSAN estima que actualmente 1.8 millones de hondureños viven en condiciones de inseguridad alimentaria y nutricional. Sin embargo, las proyecciones apuntan a que esa cifra podría elevarse hasta los 2.2 millones de personas al cierre de 2026, debido a que diez de los 18 departamentos del país presentan una crisis alimentaria prolongada.
La especialista atribuyó parte del problema a los efectos de la sequía provocada por el fenómeno de El Niño, que amenaza con reducir la cosecha de primera de maíz y frijol en el sur del país, provocando un nuevo incremento en el precio de los alimentos.
Como ejemplo, indicó que durante la última semana la carga de frijol rojo y rosado aumentó 300 lempiras, mientras que el frijol negro registró un alza de 150 lempiras, incrementos que terminan trasladándose al consumidor.
Aunque reconoció las acciones implementadas por el Gobierno en los 75 municipios declarados en emergencia, García sostuvo que la respuesta debe ir más allá de la asistencia alimentaria.
A su criterio, la inseguridad alimentaria es un problema estructural que requiere políticas públicas sostenibles, mayor inversión en el agro, financiamiento para pequeños productores, acceso a semillas resistentes a la sequía y créditos con condiciones favorables, además de una coordinación efectiva entre el Gobierno central, las municipalidades y la cooperación internacional.
Por su parte, el coordinador de la Organización Artículo 19, Darwin Ponce, coincidió con el análisis del OBSAN y aseguró que entre enero y junio de este año la canasta básica pasó de 14,500 a 16,000 lempiras para los 30 productos considerados por el Estado.
No obstante, cuestionó que esa medición no refleje completamente la realidad, al señalar que una canasta básica para una familia hondureña comprende alrededor de 272 productos, por lo que el costo real de vida es considerablemente mayor.
Ponce también denunció que el mercado nacional enfrenta serios problemas por el ingreso masivo de productos importados desde Guatemala y el constante trasiego de mercancías entre Nicaragua, Honduras y El Salvador.
Asimismo, afirmó que existen estructuras que controlan los mercados y fijan los precios sin un control efectivo por parte de las autoridades.
“Los mercados están controlados por mafias enormes que determinan los precios y los incrementan de manera indiscriminada porque saben que el Gobierno no tiene capacidad de vigilancia ni de coerción para sancionar estas prácticas”, cuestionó el representante de Artículo 19.
El panorama, concluyeron los entrevistados, evidencia la necesidad de implementar medidas de largo plazo que permitan garantizar la seguridad alimentaria de la población y frenar el constante aumento del costo de los alimentos, que cada día limita más el acceso de miles de familias hondureñas a una alimentación adecuada.








