• El detenido habría recibido más de medio millón de lempiras por el rescate; Policía ofrece L300 mil por información que permita capturar al principal cabecilla de la estructura criminal
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La Policía Nacional de Honduras informó este domingo sobre la captura del primer sospechoso vinculado al secuestro y asesinato del pastor Óscar Núñez, un crimen que ha causado consternación en el departamento de Yoro y en el resto del país.
De acuerdo con el reporte oficial, el detenido habría sido el encargado de recibir más de medio millón de lempiras exigidos a cambio de la liberación de la víctima, lo que lo sitúa como una pieza clave dentro de la estructura criminal que ejecutó el hecho.
Las investigaciones preliminares indican que el capturado formaría parte del grupo delictivo conocido como “Cártel del Diablo”, una organización que opera en esa región del norte de Honduras y a la que se le atribuyen diversas actividades ilícitas.
Según las autoridades, el pastor Núñez fue secuestrado el pasado 20 de abril, cuando se dirigía a realizar sus labores cotidianas en una zona montañosa del municipio de Yorito, Yoro.
Su desaparición generó alarma entre familiares, feligreses y comunidades cercanas.
Tres días después, el cuerpo sin vida del líder religioso fue localizado en una zona polvorienta de la aldea Agua Blanca, sector conocido como Ojo de Agua, en la jurisdicción de San José del Potrero, departamento de Comayagua.
El caso provocó indignación a nivel nacional y reactivó las acciones policiales para dar con los responsables. Como parte de estas diligencias, la Policía actualizó su lista de los más buscados, incluyendo al supuesto cabecilla del “Cártel del Diablo”.
Se trata de Esteban Gumercindo Ferrera Rodas, señalado como líder de la estructura criminal.
Por información que conduzca a su captura, las autoridades han ofrecido una recompensa de 300 mil lempiras.
El sospechoso detenido será puesto a disposición de los juzgados competentes, mientras continúan los operativos para ubicar a otros implicados en este crimen que ha dejado una profunda huella en la comunidad religiosa y en la población hondureña.




