Friday, Sep 20, 2019
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CARACAS, VENEZUELA

(Spútnik) El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela llamó al Ministerio Público (fiscalía) a investigar a los integrantes de la Asamblea Nacional (parlamento unicameral de mayoría opositora) por supuesta violación de la Constitución al pretender asumir funciones del Poder Ejecutivo.

«Se exhorta al Ministerio Público ante la objetiva materialización de conductas constitutivas de tipo delictivo contempladas en la Constitución y en la ley para que de manera inmediata proceda a determinar las responsabilidades a que hubiera lugar de los integrantes de la Asamblea Nacional», dijo el magistrado Juan José Mendoza en un comunicado leído a la prensa.

Mendoza dijo que, según en el artículo 233 de la Constitución, los parlamentarios estarían usurpando las competencias del presidente Nicolás Maduro, al interferir en las relaciones internacionales del país.

«Se observa que la Asamblea Nacional violenta el artículo 233 (…) al pretender usurpar las competencias del presidente de la República en cuanto a dirigir las relaciones del Estado y celebrar y ratificar los tratados o acuerdos internacionales, así como su atribución exclusiva de designar los jefes y jefas de las misiones diplomáticas», dijo Mendoza.

El TSJ también reiteró que las acciones del parlamento son nulas en virtud de los fallos 2 y 3 de 2017 y 2018, respectivamente, emitidos por el propio tribunal.

La Asamblea Nacional decidió en su sesión ordinaria del martes nombrar a Gustavo Tarre Briceño como «representante especial» de Venezuela ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Además, los parlamentarios anularon la decisión adoptada por Maduro en abril de 2017 de retirar a su país de la OEA y que, de acuerdo a lo previsto en el reglamento del organismo, se haría efectiva este 2019, al transcurrir dos años de su anuncio.

En esa misma sesión la Asamblea aprobó en primera discusión una ley de amnistía para militares y civiles que restituyan el orden constitucional, que la oposición considera roto a partir de las elecciones de mayo de este año en las que resultó reelegido Maduro.

La Asamblea declaró además previamente a Maduro como usurpador del cargo de presidente.

Ambas acciones fueron declaradas como írritas por el TSJ el pasado 21 de enero.

CARACAS, VENEZUELA

(Spútnik) Tras dos noches consecutivas de disturbios, los venezolanos salen divididos a las calles de Caracas; un grupo convocado por la dirigencia opositora venezolana y otro por el oficialismo.

«Yo voy a marchar porque todavía creo en este proceso, soy miembro de este proceso, soy líder territorial de un Clap [Comités Locales de Abastecimiento y Producción —programa del Gobierno en el que distribuyen alimentos a bajo costo], creo en este proceso desde siempre», dijo a Spútnik José Piñero, residente del sector Lídice, en el oeste de Caracas.

El 23 de enero es una fecha emblemática para Venezuela, ese mismo día en 1958, fue derrocado el dictador Marcos Pérez Jiménez (1953 — 1958).

La oposición fue la primera en convocar para este 23 de enero, y su dirigente el diputado Juan Guiadó, actual presidente de la Asamblea Nacional (parlamento unicameral de mayoría opositora), señaló que esta movilización tiene tres premisas claras: exigir el cese de la usurpación del cargo de la presidencia, un Gobierno de transición y elecciones libres.

​Por su parte, el oficialismo ha llamado a su gente a las calles, para conmemorar el derrocamiento de Pérez Jiménez y reafirmar su liderazgo, ante la marcha opositora.

«El 23 de enero vamos para la calle a recordarle al mundo que a Venezuela no se le vuelve a traicionar; le vamos a decir a los que vendieron a esta Patria que no van a seguir traicionando y manipulando a este pueblo», aseveró Diosdado Cabello en rueda de prensa de la dirección nacional del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela.

​Mónica Guedez, habitante de Cotiza, sector situado en el noroeste de Caracas, señaló a Spútnik que irá a calles a protestar contra el Gobierno, motivada principalmente por las denuncias de corrupción que implican a los funcionarios, la hiperinflación y el mal funcionamiento de los servicios públicos.

«Yo siento miedo, porque sabemos de lo que son capaces, ellos tienen las armas, pero no puedo perder mi derecho a protestar contra lo que está mal, y aquí muchas cosas están mal por culpa de los corruptos, todo cada día cuesta más, el dinero no alcanza, no hay agua desde diciembre, pero ellos son millonarios, mientras los venezolanos estamos cada vez más pobres», apuntó en declaraciones a Spútnik.

La oposición convocó a sus seguidores a concentrarse en nueve puntos de la capital a partir de las 10:00 hora local (14:00 GMT), que son La California, El Cafetal, Santa Fe, Puente Nueva Granada, Avenida Victoria, Los Dos Caminos, Plaza Madariaga, Cotiza y Santa Mónica, los cuales abarcan todos los ejes cardinales de la ciudad de Caracas.

​Por su parte, el oficialismo llamó a sus seguidores a partir desde tres puntos la Plaza Sucre de Catia, en el oeste, La Plaza Brión en el centro-este, y en la Avenida Nueva Granda, situada al sur de Caracas.

La tensión volvió a incrementarse en Venezuela, a raíz del 10 de enero, cuando el presidente Nicolás Maduro, asumió su nuevo mandato presidencial para el período 2019-2025.

La dirigencia opositora, 19 países de la región y la Unión Europea, tilda a Maduro de usurpador y lo desconocen como presidente de Venezuela, alegan que fue electo en unos comicios viciados.

Desde ese momento la oposición llamó a las calles y pidió el respaldo de las Fuerzas Armadas.

​El 21 de enero, un grupo de 25 militares se alzó, en un comando del oeste de Caracas, y vecinos de las comunidades aledañas salieron a las calles para apoyarlos.

Estos uniformados fueron detenidos, pero la población se mantuvo en las calles hasta horas de la madrugada.

El escenario se repitió la noche, hora local, del 22 de enero cuando hubo manifestaciones en sectores populares y se registraron dos muertos, presuntamente vinculados a las protestas.

Uno de ellos fue identificado como Alixon Pizani, de 16 años, pero hasta el momento las autoridades no han ofrecido un balance oficial.

El ministro de Comunicaciones, Jorge Rodríguez, señaló el 22 de enero a la prensa que tanto estas manifestaciones, como el alzamiento de un grupo de militares, son hechos vinculados al partido del presidente del Parlamento, Voluntad Popular (derecha), al que calificó como terrorista.

El secretario de Estado defendió la legitimidad del proceso electoral del 20 de mayo del 2018 cuando Maduro fue elegido para su segundo mandato 2019-2025.

Además, indicó que los militares habían robado 51 armas de guerra, de las cuales solo habían sido recuperadas 40, y alertó que había amenazas de que las 11 restantes podrían ser utilizadas contra la movilización opositora, para provocar muertes, y causar repercusiones internacionales.

El Gobierno de Venezuela ha acusado a Estados Unidos de estar detrás de un plan para derrocar al presidente Nicolás Maduro impulsando una crisis tanto social como económica en el país.

CARACAS, VENEZUELA

(Spútnik) La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, acusó al vicepresidente de EEUU, Mike Pence, de incitar a un golpe de Estado en su país.

«Hemos sido testigo de una situación inédita, ha aparecido el vicepresidente de los Estados Unidos de América, Mike Pence, (…) pretende venir a gobernar Venezuela, dando instrucciones de lo que se debe hacer mañana en Venezuela, llamando abiertamente a un golpe de Estado en Venezuela», indicó Rodríguez a través del canal estatal Venezolana de Televisión.

A través de un video colgado en la red social Twitter, Pence habló en nombre de EEUU y su presidente, Donald Trump, y manifestó su respaldo a las acciones que convocó la oposición para el 23 de enero.

«Al alzar sus voces mañana, en nombre del pueblo estadounidense, le decimos al pueblo de Venezuela estamos con ustedes, los apoyamos, y los seguiremos apoyando hasta que la democracia en Venezuela sea restaurada y sus derechos de libertad que les pertenece sean reivindicados, vayan con Dios», agregó.

Rodríguez llamó a Pence a ocuparse de los asuntos de su país.

La oposición venezolana convocó a una movilización para el 23 de enero con el fin de protestar contra el presidente Nicolás Maduro, una movilización que fue bautizada por la oposición como «el reinicio».

A la par el oficialismo llamó a su gente a las calles para expresar su apoyo al jefe de Estado.

Estas dos movilizaciones se desarrollan en un contexto de tensión, luego de que un grupo de militares se sublevó contra el Gobierno y fue detenido, lo que provocó numerosas protestas en la capital venezolana la noche del lunes y la madrugada del 22 de enero.