- Colegio Hondureño de Economistas advierte que pasar de 28 a 15 días para cancelar el recibo afectará a miles de familias que apenas sobreviven con salarios mínimos
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La decisión de reducir de 28 a 15 días el plazo para pagar el recibo de energía eléctrica en Honduras continúa generando preocupación y críticas.
Esta vez, el presidente del Colegio Hondureño de Economistas, Juan Carlos Hernández, advirtió que la medida tendrá un impacto directo y severo sobre la economía de las familias hondureñas, especialmente en un contexto donde el costo de vida sigue disparado y los salarios ya no alcanzan.
“Yo creo que sí es un impacto fuerte, esta periodicidad que está cambiando la estatal energética va a tener un impacto definitivamente en el bolsillo de la ciudadanía, teniendo en cuenta que no todas las personas reciben sus ingresos de forma quincenal”, expresó Hernández.
El economista señaló que miles de hondureños viven al límite financieramente y que el nuevo esquema de cobro podría desestabilizar aún más los ingresos familiares, particularmente en los hogares donde los salarios se reciben de manera mensual o informal.
Además, cuestionó la capacidad real de las familias para adaptarse a esta modificación en medio de una economía golpeada por el incremento de los alimentos, combustibles, transporte, salud y educación.
“Yo diría que no hay mayor margen de maniobra, un salario mínimo que oscila entre los 12 mil a 16 mil lempiras apenas permite cubrir la canasta básica, que ya ronda entre los 16 mil a 17 mil”, explicó.
Hernández agregó que, si se incluyen gastos esenciales como atención médica y educación, el costo mensual para una familia supera fácilmente los 20 mil lempiras, una cifra inalcanzable para gran parte de la población trabajadora.
Frente a este panorama, el titular del Colegio Hondureño de Economistas consideró que la medida debió ser más analizada antes de implementarse y sugirió excluir al sector residencial para evitar un mayor impacto social.
“Este tipo de decisiones deben ser muy analizadas, debería de excluirse cierto sector, en este caso el sector residencial, porque para ellos significa un impacto bastante fuerte el hecho de que les reduzcan los plazos de pago”, concluyó.
La reducción del tiempo para cancelar la factura eléctrica ha sido defendida por el Gobierno como una estrategia para darle liquidez a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).
Sin embargo, las críticas aumentan ante el temor de que la carga financiera termine recayendo nuevamente sobre una ciudadanía que ya enfrenta dificultades para cubrir sus necesidades básicas.
Mientras las autoridades hablan de sostenibilidad financiera, expertos advierten que para muchas familias hondureñas el problema ya no es administrar mejor el dinero, sino simplemente sobrevivir con ingresos que cada vez alcanzan menos.



