Gobierno asegura estabilidad en la canasta básica, pero familias hondureñas denuncian que los precios siguen “por las nubes”

  • Mientras el viceministro Fernando Fortín afirma que el 60% de los productos mantiene precios estables, consumidores aseguran que cada visita al mercado refleja una realidad distinta marcada por el encarecimiento de alimentos esenciales.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

El discurso oficial sobre la estabilidad de los precios de la canasta básica vuelve a chocar con la percepción de miles de hondureños que aseguran sentir cada día el impacto del aumento en el costo de vida.

Mientras el Gobierno sostiene que existe control sobre los precios y vigilancia para evitar abusos, la ciudadanía continúa denunciando que comprar alimentos básicos representa un desafío cada vez mayor para los ingresos familiares.

La controversia resurgió luego de que el viceministro de Desarrollo Empresarial y Comercio Interior, Fernando Fortín, afirmara este viernes que el precio de la canasta básica se ha mantenido estable en un 60 % de los productos que la integran.

“A través de la Dirección General de Protección al Consumidor (DGPC), nosotros estamos vigilando que no haya abuso en los precios. Nosotros podemos garantizarle a todo el pueblo hondureño que vamos a estar vigilantes de que esos precios se mantengan”, expresó el funcionario.

Fortín también señaló que el comportamiento de los combustibles tiene una incidencia directa sobre los costos de producción, distribución y comercialización, impactando de manera transversal el precio final de numerosos productos de consumo diario.

Sin embargo, las declaraciones contrastan con el sentir de gran parte de la población.

En un sondeo realizado recientemente por ConfidencialHN entre capitalinos, la mayoría de los consultados manifestó que continúa percibiendo incrementos en los precios de alimentos esenciales y que el presupuesto familiar cada vez alcanza para menos.

Para muchos consumidores, productos como frijoles, huevos, carnes, lácteos, verduras y otros artículos indispensables siguen representando una carga significativa para la economía del hogar, especialmente en un contexto donde los salarios permanecen limitados frente al constante aumento del costo de vida.

Economistas han advertido en reiteradas ocasiones que la estabilidad de algunos productos no necesariamente se traduce en alivio para los consumidores cuando otros bienes esenciales continúan registrando incrementos o cuando los ingresos de las familias no crecen al mismo ritmo que los gastos.

En medio de este debate, el viceministro destacó además las acciones que desarrolla el Instituto Hondureño de Mercado Agrícola (IHMA) para fortalecer la reserva estratégica de frijol, uno de los alimentos más consumidos por los hondureños.

Según explicó, la institución se encuentra próxima a alcanzar la meta de almacenamiento establecida por su junta directiva y espera que para el próximo 15 de junio los silos destinados a este grano estén completamente abastecidos.

“Creemos que en unos seis o siete días vamos a llegar a la meta que ha sido establecida por la Junta Directiva del IHMA”, afirmó.

Fortín agregó que las reservas estratégicas buscan garantizar la disponibilidad del producto ante eventuales fenómenos naturales y permitir la intervención estatal en el mercado cuando se registren incrementos injustificados en los precios.

Asimismo, reconoció que la capacidad actual de almacenamiento está llegando a su límite y señaló que las investigaciones continúan sobre pérdidas registradas en administraciones anteriores.

No obstante, para muchos ciudadanos el debate sobre reservas estratégicas y mecanismos de control tiene poco impacto frente a la realidad cotidiana que enfrentan al acudir a mercados, pulperías y supermercados.

La creciente diferencia entre los datos oficiales y la percepción ciudadana ha reavivado cuestionamientos sobre la efectividad de las medidas de control de precios y sobre la capacidad de las instituciones para contener el encarecimiento de los alimentos.

Mientras el Gobierno insiste en que existe vigilancia permanente para evitar abusos y garantizar el abastecimiento, miles de familias hondureñas continúan ajustando sus gastos, reduciendo compras y buscando alternativas para enfrentar una canasta básica que, según afirman, sigue alejándose cada vez más de sus posibilidades económicas.

La discusión refleja uno de los principales desafíos económicos del país: lograr que las estadísticas oficiales se traduzcan en una mejora tangible para los consumidores, quienes siguen midiendo la situación no por los informes gubernamentales, sino por lo que pueden llevar a su mesa al final de cada semana.

spot_img
spot_img
spot_img