- Temperaturas de hasta 40 grados, aire contaminado y la llegada de El Niño configuran un escenario crítico que golpea la salud, el agro, la energía y la economía nacional.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Honduras enfrenta una de las peores combinaciones climáticas de los últimos años. Mientras el termómetro alcanza los 40 grados en la zona sur y la sensación térmica supera los 46 grados en San Pedro Sula, el país se prepara para una sequía histórica que amenaza con impactar no solo las cosechas, sino también la salud de millones de ciudadanos.
La situación se agrava con la presencia de incendios forestales y contaminantes que han generado una densa capa de humo sobre varias ciudades, deteriorando la calidad del aire y elevando los riesgos respiratorios, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Sin embargo, el mayor desafío aún está por venir. La transición del fenómeno climático La Niña hacia El Niño, prevista para junio, anticipa un período prolongado de escasez de lluvias que mantiene en alerta tanto al Gobierno como a la Organización de las Naciones Unidas.
Aunque el Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), proyecta algunas precipitaciones, estas no serían suficientes para garantizar estabilidad en la producción agrícola ni evitar los racionamientos de agua potable que ya afectan a varias ciudades.
La vulnerabilidad del país agrava el panorama. Honduras es considerado el tercer país más expuesto a fenómenos climáticos extremos a nivel mundial, lo que convierte esta amenaza en un riesgo directo para la seguridad alimentaria, el acceso al agua y la estabilidad económica.
Gobierno moviliza recursos
Ante la magnitud de la crisis, el Ejecutivo ha comenzado a activar una estrategia de respuesta.
El ministro de Finanzas, Emilio Hércules, anunció una inversión de 44 mil millones de lempiras para mitigar los efectos de la sequía.
De ese total, 14 mil millones provendrán de recursos internos, mientras que hasta 30 mil millones serán gestionados mediante financiamiento internacional.
El enfoque principal está dirigido al sector agroalimentario, con el objetivo de garantizar semillas, acceso a crédito y apoyo directo a productores.
“Se están sosteniendo reuniones al más alto nivel para garantizar semilla y financiamiento a los productores”, aseguró el funcionario, destacando la prioridad del Gobierno en sostener la producción agrícola frente a un escenario adverso.
Presión sobre el sistema eléctrico
El impacto del calor ya se siente con fuerza en el consumo energético. De acuerdo con Alex Godoy, representante del sindicato de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, la demanda ha alcanzado niveles cercanos a los 1,994 megavatios, con picos que superan los 2,000 megavatios.
El uso intensivo de aires acondicionados, especialmente en la zona norte, ha disparado el consumo eléctrico, elevando el riesgo de apagones.
Las proyecciones indican que en los próximos 15 a 18 días la demanda podría escalar hasta los 2,225 megavatios diarios.
Los momentos más críticos se registran entre las 10:00 de la mañana y el mediodía, así como en horas de la tarde, entre las 4:00 p.m. y las 7:00 p.m., cuando el sistema enfrenta su mayor carga.
Subsidios para amortiguar el impacto
Para aliviar el golpe económico a la población, el Gobierno confirmó la continuidad de subsidios en energía, combustibles y gas licuado de petróleo (GLP).
La administración del presidente Nasry Asfura mantendrá la cobertura del 50 % del incremento en los precios internacionales de la gasolina regular y el diésel hasta el 2 de agosto de 2026.
Asimismo, se conservará el subsidio del 100 % en la factura eléctrica para hogares con consumos de entre 1 y 150 kWh, beneficiando a miles de familias en condición de vulnerabilidad.
En cuanto al GLP, se implementarán ajustes graduales con respaldo estatal hasta finales de año.
Bosques en “agonía”: advertencia de largo plazo
Más allá de la emergencia inmediata, un informe del Instituto de Justicia de la Asociación para una Sociedad Más Justa lanza una alerta contundente: los bosques hondureños están en “agonía” y podrían desaparecer en apenas 71 años si no se toman medidas urgentes.
El país ha perdido cerca de 900 mil hectáreas de cobertura forestal en los últimos 11 años, una cifra que refleja la gravedad del deterioro ambiental y la falta de políticas efectivas de conservación.
Ante este escenario, la ASJ instó a priorizar la agenda climática mediante reformas legales profundas y una gestión transparente de los recursos destinados a la protección del medio ambiente.
Con temperaturas extremas, aire contaminado, presión energética y una sequía en ciernes, Honduras se enfrenta a un desafío que trasciende lo climático y se convierte en una prueba de resiliencia nacional.
Las medidas están en marcha, pero el margen de reacción se acorta frente a un fenómeno que no da tregua.




