- Ana María Calderón advierte que, seis años después de la salida de la misión internacional, el país enfrenta un escenario de mayor opacidad, menor capacidad investigativa y falta de voluntad política para impulsar una nueva instancia anticorrupción.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La exvocera de la desaparecida Misión de Apoyo Contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (MACCIH), Ana María Calderón, advirtió que el país atraviesa un preocupante retroceso en materia de transparencia e institucionalidad, al considerar que los esfuerzos para combatir la corrupción se han debilitado de forma significativa desde el cierre de la misión internacional hace seis años.
“La lucha contra la corrupción requiere instituciones fuertes, transparencia y decisiones firmes que permitan garantizar una verdadera integridad pública”, expresó Calderón, quien sostuvo que los avances alcanzados durante el funcionamiento de la MACCIH no lograron consolidarse debido a la falta de continuidad en el fortalecimiento de las instituciones encargadas de investigar y sancionar estos delitos.
La exfuncionaria recordó que la situación ya era crítica antes de la llegada de la MACCIH.
Según explicó, estudios previos evidenciaban que entre 2008 y 2015 el Ministerio Público únicamente obtuvo nueve sentencias condenatorias por delitos de corrupción, un reflejo de las limitadas capacidades institucionales para enfrentar este fenómeno.
Calderón destacó que Honduras fue uno de los pocos países de la región que logró instalar una misión internacional especializada en el combate a la corrupción. Entre 2016 y 2020, la MACCIH impulsó la creación de un sistema especializado para investigar casos de alto impacto y acompañó procesos emblemáticos como Red de Diputados, Caja Chica de la Dama, Pandora, Corrupción sobre Ruedas, Narco Política, Arca Abierta y Fraude sobre el Gualcarque, entre otros expedientes vinculados con presuntos actos de corrupción de altos funcionarios.
Sin embargo, Calderón afirmó que tras la salida de la misión el país ha experimentado un debilitamiento de las estructuras anticorrupción.
Como ejemplo, citó el más reciente informe de Transparencia Internacional, que ubica a Honduras en la posición 157 de 182 países en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, con apenas 22 puntos, resultado que, a su juicio, refleja un deterioro de la integridad en la función pública.
Asimismo, señaló que estas conclusiones coinciden con los señalamientos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que identifica la corrupción, la violencia y la impunidad como problemas estructurales que continúan afectando la confianza de la ciudadanía en las instituciones del Estado.
Calderón subrayó que uno de los mayores aportes de la MACCIH fue visibilizar las redes de corrupción, identificar a sus responsables y fortalecer las capacidades investigativas del Ministerio Público.
No obstante, lamentó que el cierre anticipado de la misión impidiera completar los procesos de fortalecimiento institucional y de acompañamiento a la sociedad civil previstos en su mandato.
También expresó preocupación por el futuro de la Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción (UFERCO), al advertir que esta ha perdido capacidades y enfrenta cambios que podrían afectar su labor investigativa.
En ese sentido, consideró que la falta de instalación de la Comisión Internacional contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (CICIH) evidencia la ausencia de voluntad política para crear las condiciones que permitan el funcionamiento de un nuevo mecanismo internacional de apoyo.
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer el Poder Judicial y el Ministerio Público, establecer reglas claras para prevenir los conflictos de interés, combatir el nepotismo y reforzar los mecanismos de supervisión de los servicios públicos como medidas indispensables para recuperar la confianza ciudadana y avanzar en una lucha efectiva contra la corrupción.







