- Una evaluación técnica concluye que las modificaciones al terreno durante varios años y la falta de obras de mitigación fueron determinantes en la tragedia ocurrida el pasado 23 de junio.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) presentó este martes el informe de evaluación preliminar sobre el derrumbe registrado el pasado 23 de junio en la zona de La Cañada, en Tegucigalpa, concluyendo que la tragedia que cobró la vida de tres personas fue consecuencia de una combinación de intervenciones humanas en el terreno, la ausencia de obras de mitigación y factores naturales que comprometieron la estabilidad del talud.
De acuerdo con el informe técnico, el desprendimiento de grandes bloques de roca ocurrió alrededor de las 7:20 de la mañana, destruyendo por completo dos bodegas y sus áreas administrativas, además de causar daños a otras dos estructuras cercanas debido al impacto del material desprendido.
El resto del complejo también sufrió afectaciones indirectas por la magnitud del deslizamiento.
Las autoridades recordaron que, durante la emergencia, varias personas quedaron atrapadas entre los escombros.
La rápida intervención de los cuerpos de socorro permitió rescatar con vida a la mayoría de ellas, mientras que más de 20 personas fueron evacuadas de una bodega vecina cuyo acceso quedó bloqueado por el derrumbe.
Las labores de búsqueda y rescate se extendieron por más de dos días y finalizaron la noche del 25 de junio, cuando fueron recuperados los cuerpos de las tres personas que permanecían desaparecidas bajo los escombros.
Como parte de la investigación, la Gerencia de Evaluación de Riesgos reconstruyó el historial de modificaciones realizadas en el sector desde finales de la década de los noventa. Según el documento, las alteraciones comenzaron con la construcción del Anillo Periférico, cuando el área fue utilizada como banco de préstamo para la extracción de material.
Posteriormente, entre los años 2000 y 2004, se edificó la primera bodega colindante con el Anillo Periférico y continuaron los movimientos de tierra para acondicionar nuevos terrenos.
Más adelante, entre 2007 y 2008, se construyó el complejo de bodegas mediante cortes verticales de gran altura y sin obras de estabilización, además de habilitarse una vía de acceso posterior.
La evaluación preliminar establece que estas intervenciones no cuentan con registros de permisos de construcción y que modificaron de forma considerable la geometría natural del terreno, incrementando la vulnerabilidad del talud.
Los especialistas determinaron que el evento corresponde a una falla de talud por caída de bloques localizada detrás del complejo de bodegas, en el sector conocido como El Aguacate, en La Cañada.
El informe también concluye que, aunque los mapas geológicos del Distrito Central clasificaban originalmente la zona como de baja susceptibilidad a movimientos de ladera, las intervenciones humanas alteraron esas condiciones al ejecutar cortes prácticamente verticales de aproximadamente 50 metros de altura, sin implementar medidas de estabilización ni sistemas de protección.
A ello se sumó la alteración de los cauces naturales y de las escorrentías superficiales, así como la falta de obras de drenaje y canalización, lo que facilitó la infiltración de agua a través de fracturas presentes en el macizo rocoso.
Los técnicos señalaron además que las grietas existentes fueron ampliándose progresivamente por efecto de la intemperie, la erosión y la filtración constante de agua, debilitando la estructura del talud hasta provocar el desprendimiento súbito de bloques de gran tamaño.
Otro de los factores identificados fue la alteración permanente del pie del talud por actividades humanas y procesos erosivos naturales, además de la abundante vegetación existente en el área, cuyas raíces contribuyeron a ampliar las fracturas de la roca.
Tras presentar los hallazgos preliminares, la AMDC informó que permitirá el retiro controlado de maquinaria, mercancías, documentos y demás bienes pertenecientes a las empresas afectadas, bajo estrictas medidas de seguridad, mientras continúan los estudios técnicos para definir las acciones que garanticen la estabilidad del terreno y eviten que una tragedia similar vuelva a repetirse.








