- Geólogo advierte que la pared presentaba un corte demasiado alto y con fracturas, y urge revisar otras zonas de Tegucigalpa donde se extrae material y podría repetirse una tragedia similar
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El derrumbe de piedra que sepultó parte de una bodega en el Anillo Periférico y desató una tragedia humana en la capital pudo haber sido provocado por un mal diseño del talud, advirtió el experto en geología Aníbal Godoy, quien alertó que lo ocurrido no debe atribuirse únicamente a una supuesta inestabilidad natural del terreno, sino a posibles fallas en la planificación y evaluación de la obra.
Godoy explicó que un talud es una superficie inclinada respecto a la horizontal que adopta un terreno y cuya función principal es garantizar la estabilidad de las masas de tierra o roca, reduciendo el riesgo de deslizamientos y derrumbes. En este caso, señaló, todo apunta a que esa estructura no fue diseñada de manera adecuada para soportar las condiciones del sitio.
“Una cosa es la inestabilidad del suelo, y otra cosa es que haya un talud mal diseñado; es lo que aparentemente ocurrió”, manifestó el geólogo al referirse al colapso registrado en la zona industrial del Anillo Periférico.
Según detalló, el talud presentaba una altura considerable y, al parecer, durante los estudios previos no se identificó correctamente el riesgo de deslizamiento que implicaba intervenir una pared de esas dimensiones.
Para Godoy, ese punto es clave, ya que la magnitud del corte y las condiciones del terreno debieron haber sido evaluadas con mayor rigurosidad antes de permitir construcciones en la parte baja.
El especialista indicó que lo ocurrido el martes corresponde a un “derrumbe en cuña”, un tipo de falla geológica que se produce cuando existen fracturas o planos de debilidad en la pared del talud.
En este caso, explicó, se detectan dos fracturas en la pared, lo que habría provocado que la parte frontal de la zona alta cediera y terminara desplomándose sobre las estructuras ubicadas al pie del corte.
A criterio de Godoy, la tragedia obliga a realizar un diagnóstico técnico profundo del área afectada, acompañado de una revisión integral y una evaluación especializada que permita rediseñar el talud y garantizar la seguridad de las obras construidas en la parte baja, muchas de las cuales —advirtió— quedaron demasiado cerca de la pared de roca y tierra.
El experto insistió en que el análisis debe estar en manos de profesionales competentes, capaces de determinar no solo qué falló en este caso, sino también qué medidas correctivas deben adoptarse para evitar nuevos colapsos en la zona y reducir el riesgo para trabajadores, empresarios y conductores que transitan por el sector.
Pero la advertencia no se limita al Anillo Periférico. Godoy llamó a las autoridades a revisar de inmediato otras construcciones y cortes de terreno en distintos puntos de Tegucigalpa, al señalar que en varios sectores de la capital se continúa arrancando material de laderas y cerros sin que, en apariencia, exista una supervisión suficiente del riesgo que eso representa.
Entre las zonas que mencionó figuran la salida hacia Germania y la colonia Loarque, lugares donde, según dijo, se están realizando intervenciones que podrían derivar en un derrumbe si no se actúa a tiempo con evaluaciones serias y medidas de contención adecuadas.
Sus declaraciones surgen en medio de la conmoción por el colapso registrado en las bodegas del Anillo Periférico, una emergencia que dejó víctimas, personas desaparecidas y una intensa operación de rescate, mientras las autoridades municipales y de protección civil prometen un informe técnico para esclarecer las causas de la tragedia.
Para el geólogo, lo ocurrido debe convertirse en una alerta para la capital: no basta con reaccionar después de un desastre, sino que es urgente revisar cómo se están autorizando, diseñando y ejecutando obras en zonas de alto riesgo, en una ciudad marcada históricamente por deslizamientos, derrumbes y vulnerabilidad geológica.









