• Las gasolinas, el diésel y el kerosene registrarán fuertes incrementos a partir del 3 de agosto; el GLP doméstico será el único derivado que mantendrá su precio por el subsidio estatal.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Los hondureños volverán a enfrentar un duro golpe a su economía. La Secretaría de Energía (SEN) oficializó este sábado la nueva estructura de precios de los combustibles que entrará en vigencia a partir del lunes 3 de agosto de 2026, confirmando aumentos en la mayoría de los derivados del petróleo, tal como lo había adelantado un día antes el presidente Nasry Asfura.
Los ajustes impactarán tanto a Tegucigalpa como a San Pedro Sula, siendo el diésel y el kerosene los combustibles que registrarán las alzas más pronunciadas, lo que podría traducirse en un incremento en los costos del transporte, los alimentos y otros productos de consumo.
En la capital, la gasolina superior aumentará L3.25, por lo que su nuevo precio será de L138.41 por galón. La gasolina regular subirá L2.34, alcanzando los L126.07.
Mientras tanto, en San Pedro Sula, la gasolina superior incrementará L3.00, fijando su precio en L134.83, y la regular aumentará L2.20, para venderse a L122.65 por galón.
El diésel también sufrirá un fuerte incremento: L5.19 en Tegucigalpa y L5.04 en San Pedro Sula, consolidándose como uno de los combustibles con mayor impacto en esta revisión semanal. Asimismo, el GLP vehicular registrará un aumento de L0.31 en ambas ciudades.
La única excepción será el GLP doméstico, cuyo precio permanecerá sin cambios gracias al subsidio otorgado por el Gobierno, medida que busca evitar un mayor impacto en los hogares hondureños.
De acuerdo con la Secretaría de Energía, los nuevos precios responden al comportamiento del mercado internacional del petróleo y sus derivados, así como a diversos factores externos que continúan influyendo en los costos de importación.
Con este nuevo ajuste, los consumidores deberán destinar más recursos para movilizarse, mientras transportistas y sectores productivos advierten que el incremento en los combustibles podría generar un efecto en cadena sobre el precio de bienes y servicios durante las próximas semanas.







