- El magistrado del TJE acusa al diputado de anticipar culpabilidad e incluso atribuirle delitos sin pruebas; advierte que su presencia compromete la imparcialidad del proceso
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El inicio del juicio político contra el magistrado del Tribunal de Justicia Electoral (TJE), Mario Morazán, estuvo marcado por un fuerte choque dentro del Congreso Nacional, luego de que el funcionario presentara formalmente una recusación contra el diputado Kilvett Bertrand.
La acción, poco común en este tipo de procesos, se fundamenta en acusaciones de prejuzgamiento.
Morazán sostuvo que Bertrand no solo habría adelantado criterio sobre su responsabilidad política, sino que incluso lo señaló públicamente de haber cometido delitos, lo que —según el magistrado— compromete la objetividad de la comisión.
“Para que esta comisión sea objetiva es necesario que estén personas que no hayan prejuzgado… dentro de ustedes hay una persona que no solamente ha prejuzgado mi responsabilidad política, sino que ha aducido la existencia de responsabilidad penal”, expresó durante su comparecencia.
El magistrado fue más allá al señalar que el legislador habría mencionado específicamente el artículo 499 del Código Penal, atribuyéndole una conducta delictiva sin que exista, según su postura, un análisis previo de los hechos.
“Se atrevió a tipificar sin conocer los hechos ni la materia”, cuestionó Morazán, quien aseguró contar con videos que respaldan sus afirmaciones y que fueron presentados como parte de su recusación.
Debido proceso en el centro del debate
Morazán justificó su decisión en la necesidad de garantizar un proceso “transparente, objetivo e imparcial”, advirtiendo que la participación de un miembro que ya ha emitido juicios previos vulnera principios básicos del debido proceso, incluso dentro de un mecanismo político como el juicio político.
A pesar de señalar que otros integrantes también habrían emitido opiniones anticipadas, el magistrado indicó que decidió enfocar su recusación específicamente en Bertrand por la gravedad de sus declaraciones.
Contraste en comparecencias
A diferencia del consejero del Consejo Nacional Electoral (CNE), Marlon Ochoa, quien no ha atendido citatorios en otros procesos, Morazán sí acudió al llamado de la comisión legislativa, marcando una diferencia en la estrategia de defensa frente a los señalamientos.
El episodio evidencia la alta tensión que rodea el juicio político y reaviva el debate sobre los límites entre lo político y lo jurídico en este tipo de procesos, donde la imparcialidad de los actores se convierte en un punto clave para la credibilidad institucional.
Mientras el proceso avanza, la recusación abre un nuevo frente de conflicto dentro del Congreso y pone bajo escrutinio la forma en que se conducen estos mecanismos de control político en Honduras.



