- Mientras el viceministro Fernando Fortín asegura que el 60 % de los productos no sube de precio, el costo total sigue rondando hasta los 17 mil lempiras, una cifra fuera del alcance de miles de hogares.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El Gobierno intenta proyectar calma en medio de la presión económica que enfrentan miles de familias hondureñas. El viceministro de Desarrollo Económico, Fernando Fortín, afirmó que la mayoría de los productos de la canasta básica se mantienen “estables”, basándose en datos oficiales que reflejan un comportamiento mixto en los precios.
Según el funcionario, un 60 % de los productos no registra variaciones significativas, un 20 % muestra una tendencia a la baja y el otro 20 % ha incrementado su precio, principalmente por factores relacionados con ciclos de producción y disponibilidad.
Sin embargo, más allá de los porcentajes, la cifra total cuenta otra historia: la canasta básica se mantiene entre los 16 mil y 17 mil lempiras, un costo que continúa siendo inalcanzable para gran parte de la población, especialmente en un país donde el ingreso promedio dista mucho de cubrir esas necesidades.
Desde la Secretaría de Desarrollo Económico se asegura que existe un sistema de control y verificación de precios para evitar abusos y especulación. Entre las estrategias, destaca el uso de precios de referencia a través de la Suplidora Nacional de Productos Básicos, así como su presencia en ferias populares.
No obstante, la efectividad de estas medidas sigue siendo cuestionada. Aunque Fortín asegura que ahora se realizan inspecciones diarias en supermercados, mercados y ferias del agricultor, también reconoce que la prioridad del Gobierno es la conciliación con los empresarios antes que la sanción.
“Buscamos que, en lugar de aplicar multas, los empresarios den el precio justo”, expresó el funcionario, dejando entrever una política que algunos sectores consideran demasiado flexible frente a posibles abusos.
En un contexto donde el costo de vida sigue presionando a los hogares, el discurso de “estabilidad” parece insuficiente. Porque, aunque los precios no suban de forma generalizada, el verdadero problema sigue intacto: para miles de hondureños, la canasta básica no es estable… es simplemente inaccesible.




