• Motociclistas y conductores serían obligados a identificarse con luces y mostrar el rostro antes de ingresar a sectores de Comayagüela
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
Una nueva alarma de seguridad sacude varios sectores de la capital luego de que un audio, atribuido a un supuesto integrante de la Pandilla 18, comenzara a circular masivamente en redes sociales y grupos comunitarios, con un mensaje que plantea reglas específicas para quienes transitan por determinadas zonas de Comayagüela.
La grabación menciona sectores como Villa Adela, colonia Centroamérica, La Divanna, barrio Lempira y colonia Rodríguez, donde, según la voz del audio, las personas que ingresen en motocicletas o vehículos deberán cumplir determinadas medidas de identificación.
Entre las supuestas instrucciones se establece que los motociclistas deben hacer cambio de luces y quitarse el casco para mostrar el rostro, mientras que los conductores también tendrían que utilizar señales luminosas para identificarse.
Pero la advertencia no termina ahí.
En uno de los momentos más graves de la grabación, la voz lanza una amenaza directa contra quienes no acaten las instrucciones: “Si no seguimos este patrón del comunicado que les estamos pasando, se les va a abrir fuego”.
El mensaje asegura que las disposiciones buscan evitar confusiones con personas que presuntamente estarían ingresando a esos sectores para cometer robos.
Sin embargo, la forma en que son planteadas las instrucciones ha generado preocupación entre residentes y trabajadores del transporte que deben movilizarse diariamente por esas zonas.
¿Control territorial?
Más allá de la amenaza, uno de los elementos que mayor inquietud provoca es que el audio plantea un esquema de identificación y circulación, como si una estructura criminal tuviera la capacidad de establecer quién puede transitar y bajo qué condiciones.
La voz incluso sostiene que las instrucciones proceden directamente de la “organización Pandilla 18”, intentando dejar claro que no se trataría de una decisión individual.
De confirmarse su autenticidad, el contenido plantearía un escenario especialmente delicado en materia de seguridad y control territorial.
Sin embargo, hasta ahora no existe confirmación oficial independiente sobre la autenticidad del audio, su fecha de grabación, el origen de la voz o la aplicación efectiva de esas supuestas reglas.
Por ello, el material debe ser tomado como una denuncia que requiere verificación e investigación por parte de las autoridades.
Temor entre los habitantes
La difusión del mensaje ya genera zozobra entre quienes viven o trabajan en los sectores mencionados, particularmente entre motociclistas, conductores y personas que deben atravesar estas zonas a diario.
La preocupación no radica únicamente en la amenaza de violencia, sino en lo que representa el contenido del mensaje: una estructura criminal intentando dictar cómo deben comportarse los ciudadanos para poder circular por determinados barrios.
Ahora corresponde a las autoridades determinar si se trata de una amenaza real, una comunicación antigua que volvió a circular o un material utilizado para generar temor entre la población.
Mientras tanto, el audio sigue propagándose y deja una pregunta inquietante sobre la seguridad en la capital: ¿Quién establece las reglas en los territorios donde los ciudadanos sienten que deben pedir permiso para transitar?











