- Fosdeh advierte que la cancelación del beneficio migratorio podría golpear con fuerza el ingreso de divisas y dejar en evidencia la falta de oportunidades para los hondureños que regresen al país.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
La cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para los hondureños en Estados Unidos no solo representa un desafío migratorio, sino también una amenaza para el flujo de remesas que sostiene a miles de hogares en Honduras.
El analista económico del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), Jorge Henríquez, advirtió que el país podría dejar de recibir alrededor de 310 millones de dólares anuales en remesas provenientes de compatriotas beneficiarios del TPS.
Henríquez destacó que se trata de un monto significativo para la economía nacional y para las familias que dependen de las transferencias enviadas desde Estados Unidos. Para dimensionar el impacto, comparó esa cifra con la inversión extranjera directa registrada por Honduras en 2025, que rondó los 881 millones de dólares.
De acuerdo con el economista, los $310 millones representan aproximadamente el 40 % de toda la inversión extranjera directa captada por el país durante ese año, lo que refleja la magnitud que podría tener la reducción de estos ingresos.
Piden al BCH explicar cómo enfrentará el golpe
Ante este escenario, Henríquez pidió al Banco Central de Honduras (BCH) explicar públicamente qué medidas contempla para enfrentar una eventual reducción en el ingreso de divisas y mitigar el impacto económico que tendría la pérdida de estos recursos.
El analista consideró que el problema trasciende las cifras macroeconómicas, debido a que las remesas representan una fuente fundamental de ingresos para numerosos hogares hondureños y contribuyen al consumo y a la circulación de recursos dentro de la economía.
Pero la eventual salida de miles de compatriotas también plantea otro desafío: qué hará Honduras para recibirlos y ofrecerles oportunidades reales de reinserción.
Henríquez señaló que la situación vuelve a poner sobre la mesa las dificultades estructurales del país para generar empleos dignos y condiciones económicas suficientes para que los hondureños puedan permanecer y desarrollarse en territorio nacional.
Gobierno debe prepararse para un eventual retorno
El economista también llamó al Gobierno a prepararse ante un posible retorno de beneficiarios del TPS, no solamente desde el punto de vista migratorio, sino también en materia legal, repatriación y protección de bienes e ingresos de los compatriotas.
A su criterio, Honduras debe contar con una estrategia concreta para atender a quienes eventualmente regresen, especialmente considerando que muchos han construido durante años su vida laboral y patrimonial en Estados Unidos.
Henríquez cuestionó además que, pese a las reuniones y acercamientos sostenidos entre funcionarios hondureños y estadounidenses, no exista suficiente claridad pública sobre los resultados concretos de esas gestiones en materia migratoria.
La advertencia coloca nuevamente el TPS en el centro del debate económico: mientras miles de hondureños enfrentan incertidumbre sobre su permanencia en Estados Unidos, Honduras se prepara para un posible golpe de cientos de millones de dólares en remesas y para el reto de recibir a compatriotas a quienes, hasta ahora, el país no ha logrado ofrecer suficientes oportunidades para quedarse.







