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martes, julio 23, 2024
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Vicepresidenta de Nicaragua acusa de «malos» o «forajidos» a religiosos y opositores

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La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, acusó ese martes de «malos» o «forajidos» a los religiosos y opositores nicaragüenses a los que el Gobierno que preside su esposo, Daniel Ortega, les privó de su nacionalidad, de sus bienes y de sus derechos políticos.

En una alocución transmitida por medios oficiales, en Managua, Murillo tildó a los opositores y críticos con el Ejecutivo sandinista que han sido desnacionalizados de «malos», «pillos», «delincuentes», «forajidos», «perdedores», «fracasados», y a los sacerdotes de «disfrazarse de religiosos» y de «malvados».

Nicaragua ha retirado la nacionalidad a 317 nicaragüenses, entre ellos los escritores Sergio Ramírez y Gioconda Belli, los obispos Rolando Álvarez y Silvio Báez, el excomandante de la revolución Luis Carrión, la legendaria exguerrillera Dora María Téllez, la veterana defensora de derechos humanos Vilma Núñez, el periodista Carlos Fernando Chamorro, entre otros, todos muy críticos con el Gobierno de Ortega y Murillo.

«Ahí están los malos, los pillos, los delincuentes, los forajidos de siempre. Ahí están siempre hablando mal, siempre perdidos, porque lucen perdidos. Siempre perdedores, además, porque son perdedores. Siempre fracasados, además, porque han fracasado en el intento de doblegar a este pueblo grande que ni se vende, ni se rinde jamás», comentó la dignataria.

Primera dama 

La también primera dama sugirió que aquellos que no se sienten orgullosos de la historia y de la resistencia de Nicaragua, carecen de patria y son considerados apátridas.

«El que no se sienta orgulloso de lo que hemos hecho a lo largo de nuestra historia, de cómo hemos resistido para vencer, no tiene patria. Por eso hay algunos apátridas, porque no tienen patria», lanzó.

Criticó duramente a los que, en su opinión, actúan como lacayos y sirvientes de intereses extranjeros, a quienes acusó de no tener amor por su patria ni por su pueblo.

«Imagínense, blasfemar de uno mismo, de su sangre, de su nervio, de su raíz. ¡Blasfemos!, ¡apátridas! Ahí están siempre deseando el mal», cuestionó.

Murillo advirtió de que aquellos que desean el mal, atraen el mal, porque es una ley natural de la vida, y aseguró que a su Gobierno no le llega la maldad, porque «el mal está, gracias a Dios, desterrado de esta patria» en todas sus modalidades.

«Incluso aquellos que se disfrazaban de religiosos, porque un religioso no puede ser malvado. Aquí hemos conocido verdaderos malvados, disfrazados de religiosos, pero a nadie engañan», añadió.

Nicaragua atraviesa una crisis política y social desde abril de 2018, que se acentuó tras las controvertidas elecciones generales del 7 de noviembre de 2021, en las que Ortega fue reelegido para un quinto mandato y cuarto consecutivo, con sus principales contendientes en prisión y a los que luego expulsó del país, y les privó de su nacionalidad y de sus derechos políticos tras acusarlos de «traición a la patria».

Con información de EFE

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