Tuesday, Sep 17, 2019
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(Por: Ruy Díaz) El Dow Jones avanzó de 26,400 a 26,797 puntos gracias al señalamiento de una nueva ronda de negociaciones entre China y EEUU; la pérdida de la mayoría en la Cámara de los Comunes por parte de Boris Johnson; que abre la posibilidad de un Brexit Blando y nuevos informes sobre el empleo en EEUU. Ello, a pesar de los nubarrones que señalan una muy grande posibilidad de recesión en EEUU en el próximo futuro.

Por otro lado, la Secretaría de Educación en reiteradas ocasiones ha pretendido subsanar las deficiencias en la formación de docentes con cursos de uno o dos días con la idea que esos maestros re-formados puedan trasladar esos nuevos conocimientos, cual efecto multiplicador, a otros docentes y así mejorar la calidad de los servicios que se prestan. Ridícula postura que pretende sustituir la formación sistemática de nivel superior (por muy mala que sea) por cursos aleatorios en cuanto a los asistentes y probablemente solo sirve para justificar gastos ante la cooperación internacional.

En nuestra visión, la formación continua en el sistema educativo debe sistematizarse y entregarse a petición de parte y para efectos de mejora escalafonaria, siempre pidiendo como producto un trabajo escrito que ojalá y algún día llegue ser un artículo para revista arbitrada e indexada.

Libre dio un paso importante al crear el Instituto de Formación Política e Ideológica. No obstante, el Instituto define la política de formación bajo los mismos criterios de la Secretaria de Educación y en lugar de pensar en una institución formal con un proyecto sistematizado con posibilidad de ofertar diplomados y licenciaturas se queda a nivel de formación continua y procede a trasladarse a impartir capacitaciones (casi solamente conferencias magistrales) por algunos lugares del país, convirtiendo el ejercicio en una repetición de lo que realizan algunas organizaciones a lo interno de Libre, y corriendo el peligro de convertirse en meros espectáculos de promoción proselitista electoral.

Este mecanismo de formación ni sistemática, ni organizada, además de bastante cara, deja por fuera a los actores principales con los que Libre co-gobierna, es decir regidores y alcaldes municipales y diputados de Libre y esperamos no este diseñada para justificar gastos ante la cooperación internacional, si es que existe.

Se debe ilustrar a la militancia de Libre sobre socialismo democrático y la definición de la izquierda y las izquierdas o sobre el neoliberalismo, pero estas visiones (no suficientemente discutidas dentro de Libre, hasta ahora) se vuelven etéreas y castradas de contenido si no se contextualizan en un activismo y acciones concretas que deben llevar los miembros de Libre en las diferencies instancias donde se consiga participación, bien sea por elección o por delegación.

No se puede ser obtuso y pensar que la empleomanía no es relevante, pero es nuestra visión que la misma debe hacerse sobre la base de una visión de izquierda de servicio al pueblo hondureño (aunque el concepto de pueblo es ambiguo) y al partido y no para servirse del puesto.

Recordemos que cuando se fundó Libre y comenzaron las candidaturas, la noción de referendo revocatorio fue parte consustancial de la campaña dentro de los principios de Libre a estas horas olvidado porque el accionar de diputados, alcaldes y regidores ha desilusionado en varias ocasiones a la militancia y el tema no es de su agrado. Sino recordemos el caso de los regidores de Libre que en su momento votaron a favor del incremento al peaje en SPS, o la postura de los diputados de Libre en el caso Sulambiente entre otros.

El accionar de los miembros de Libre en puestos del Estado de Honduras debe ser guiado por el conocimiento tanto del marco jurídico bajo el cual desempeña su función, como de los mecanismos que usan los partidos tradicionales para agenciarse algunos fondos inapropiadamente.

El Instituto de Formación Política e Ideológica de Libre podría convertirse en el espacio donde se socializan, analizan y buscan soluciones a diferentes problemas de las corporaciones municipales ¡y de denuncia en caso necesario! si focaliza esfuerzos en la atención a regidores y alcaldes y diputados de Libre aspirantes en un ente modulador de las actuaciones de nuestros representantes en el Congreso Nacional, en las municipalidades y en los puestos por designación dentro del aparato gubernamental.

De esta manera, a la vez que podemos y debemos repetir que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, que el imperialismo norteamericano nos ha considerado su patio trasero, que la huelga del 54 generó las condiciones para la aprobación del Código de Trabajo… corresponde, además, explicar y hacer entender, verbigracia, que los rubros en los cuales es más fácil camuflar la falta de transparencia en la asignación de fondos lo encontramos en fumigaciones, construcción de carreteras, contratación de  personal temporal, gestión de combustibles y división de proyectos grandes para adjudicarlos mediante licitación privada.

La transparencia en las actuaciones de los funcionarios públicos de Libre resulta tanto más relevante por cuanto en este momento se pone en tela de juicio la construcción de viviendas para millonarios en La Tigra. No está claro si fue aprobada en esta corporación (Aldana dice que no) o la anterior (María Luisa Borjas dice que no) y Rafael Barahona parece opinar que el tema de las urbanizaciones no se aborda en el pleno de la corporaciones municipales, aunque la realidad es que toda urbanización debería pasar por la aprobación de la corporación municipal, máxime si ello implica la perforación de 8 pozos en una zona que abastece de agua a Tegucigalpa, en Tocoa en lo referido al problema de Guapinol y/o en el Porvenir en lo aludido a supuestas urbanizaciones en Cuero y Salado.

Es difícil pensar que se puede concordar con Armando Calidonio y con Nasry Asfura (Papi al Desorden) y su política de la corporación municipal desde la visión neoliberal que pregonan. No es de mi conocimiento ninguna votación en la que nuestros regidores estuvieren en desacuerdo con los alcaldes de ambas corporaciones municipales. Sería deseable que los regidores nos ayudaran en ello.

No olvidemos que dentro de los deberes de los miembros de la Corporación Municipal se incluyen: Responder solidariamente por los actos de la Corporación Municipal, a menos que salven su voto; y, que las actas municipales tienen el carácter de documentos públicos, en consecuencia, cualquier ciudadano podrá solicitar certificación de las resoluciones y acuerdos, una vez que se encuentren firmes.

La Municipalidad es el órgano de gobierno y administración del Municipio y existe para lograr el bienestar de los habitantes, promover su desarrollo integral y la preservación del medio ambiente, con las facultades otorgadas por la Constitución de la República y demás leyes (Artículo 14 de la Ley de Municipalidades).

El artículo 25 de la misma ley establece que la Corporación Municipal es el órgano deliberativo de la Municipalidad, electa por el pueblo y máxima autoridad dentro del término municipal, en consecuencia, le corresponde ejercer, entre otras, la planificación del desarrollo urbano determinando, entre otros, sectores residenciales, cívicos, históricos, comerciales, industriales y de recreación, así como zonas oxigenantes, contemplando la necesaria arborización ornamental;

La” bancadita” de Libre de la corporación municipal de Quimistan nos ilustró sobre algunos temas que, en nuestra opinión, deberían ser, sine qua non, objeto de estudio del Instituto de Formación Política e Ideológica de Libre. De esta forma, nos informan que las municipalidades de Honduras entregan informes financieros mensuales informativos al pleno de las corporación e informes trimestrales   financieros una copia de los cuales se envía a las gobernaciones departamentales. En esos informes financieros consta si los regidores (de Libre) están de acuerdo o no con ellos.

En caso que no estén de acuerdo con el informe financiero se deben estipular las razones que, en el caso de la corporación municipal de Quimistán, están relacionados con atrasos en el Plan de Ejecución de acuerdo al Plan de Inversión Anual aprobado por la corporación municipal.

Para ello hay que conocer el Plan de Inversión Anual que se elabora cada año en septiembre y se aprueba normalmente en diciembre y entender cómo se contabiliza el porcentaje de avance y tener el valor de plantear su desacuerdo en el pleno de la corporación municipal.

La “bancadita” de Libre de la corporación municipal de Quimistán , creo su propia página de transparencia (transparencia por Quimistán) donde se pueden encontrar Todas las Actas de la corporación municipal de todas las sesiones, todos los informes financieros  trimestrales,  reflejando la posición de los regidores de Libre.

Los regidores de Libre de Quimistan (L. 6 mil de salario mensual) realizan de manera sistemática y organizada conforme a distritos definidos en el proceso electoral, capacitaciones sobre la Ley de Municipalidades orientadas a la gestión ante diferentes entes gubernamentales, conociendo el procedimiento de la Afirmativa Ficta, que permite el seguimiento de las notificaciones y solicitudes.

Corresponde, nos explican, enseñar a formular proyectos, con una memoria técnica, un presupuesto y una adecuada comunicación con el ente al cual se le van a solicitar los fondos (es diferente presentar, verbigracia, proyectos al SANAA que a una ONG extranjera o a la empresa privada). Recordemos que hasta la redacción de notas contentivas de solicitudes tiene formatos que hay que conocer.

Asimismo, es relevante ayudar a tramitar personería jurídica a los patronatos para que puedan actuar como ente jurídico independientemente de las alcaldías ante cualquier institución del gobierno o ONG o empresa privada.

Con la nueva Ley de Municipalidades los patronatos no se inscriben obligatoriamente ante las municipalidades sino ante las gubernaturas departamentales. Ello permite a patronatos no afines a la corporación una opción de inscripción alternativa.

Los regidores de Quimistan, además propician asambleas de Libre donde rinden cuentas ante los asistentes, informe que incluye la participación de cada regidor en cada decisión de la corporación explicando las razones del posicionamiento de partido. De igual forma, antes de cada reunión de la corporación se reúnen para tomar una postura ante la agenda que se les presenta y se programan reuniones de evaluación a posteriori de la reunión de corporación para evaluación y definición de estrategias.

Nos ilustran los regidores de Quimistan que en el Plan de Acción Municipal cada comunidad de todo el país estableció (ordenando por prioridades en cuanto a proyectos) sus necesidades con ayuda de la cooperación internacional JICA de Japón. Las corporaciones tendrán que actuar conforme   lo especificado en ese plan.

Los regidores de Quimistán, además exigen que las inversiones sean equitativas entre los diferentes rubros, que históricamente se han orientado  a construcción de carreteras por las razones que ya especificamos arriba. No obstante, rubros como sistemas de agua potable, energía eléctrica, salud y educación deben ser tratados equitativamente.

Todas las sesiones de la corporación de Quimistán son grabadas y se piensa, con el salario de los regidores, usar un web canal para transmisiones en vivo.

En ese contexto los diputados si quieren hacer uso transparente y eficiente de fondos departamentales deben conocer esos planes y que no salgan con proyectos de fumigaciones que son un rubro de muy alto riesgo de lavado.

Algunos diputados de Libre supuestamente han recibido fondos del Congreso Nacional que no se explican y alguno ha aceptado invitación a viajar junto a la presidencia del ente legislativo. Si esos han sido los casos, se debe presentar el informe de las razones del viaje ante un organismo del partido.

Por cierto, ¿quién fue el primer diputado de Libre en viajar acompañando a JOH? Poco después salieron los cheques de algunos diputados por L. 100 mil y luego el cheque de medio millón para fumigaciones con el subsiguiente silencio inquietante de parte de los supuestos receptores sobre el tema y el consiguiente silencio sobre el tema, ni el desmentido obligado, en caso de que no fueran verdaderos.

(Por Edmundo Orellana) El antídoto no es nombrar representantes fieles al partido en los organismos electorales. Para impedir el fraude en las próximas elecciones se requiere de mecanismos que eviten el manoseo de las elecciones por parte de los partidos políticos, es decir, que no impongan el ganador en las planillas de alcaldes, diputados y presidente.

Arrastrados por la corriente de la tradición, los partidos decidieron, sin embargo, confiar en las personas que integren esos organismos. Ellas serán las responsables de que no haya fraude. Vana esperanza. Porque bastará que dos de los tres integrantes decidan convenir en todo para que el voto del tercero sea inocuo y se activen letales dispositivos en contra de la democracia.

Por ese motivo, Libre identificó, desde el principio, a sus representantes y los impuso usando de todo cuanto encontró a mano, hasta la inédita “insurrección legislativa” (otra patente hondureña en política). Los del PN, aunque no se hayan identificado, es de suponer, por la naturaleza de su organización, que serán fieles a las decisiones partidarias. El problema lo enfrenta el PL, cuyos representantes no son el resultado de un consenso interno del partido, divergencias que los acompañarán por todo el período que funjan como autoridades electorales y condicionarán su gestión.

Mientras los de Libre y PN serán representantes de sus respectivas autoridades partidarias, los del PL no lo serán propiamente, porque lo serán de la Bancada no del CCEPL. Pero la Bancada Liberal está segmentada. De ahí, que las instrucciones o directrices podrán ser diversas y hasta contradictorias, lo que les permitirá un relativo margen de libertad, que no es independencia, porque asumirán que esa libertad debe ser ejercida dentro de los límites que opera la Bancada.

En este escenario, los representantes que podrían definir la objetividad y transparencia de las próximas elecciones, son los liberales que integren esos organismos. Porque la misión de los representantes del PN y de Libre es defender ciegamente los intereses partidarios, en cambio, los liberales, siendo que no actuarán con esa estrechez, podrán decidir con relativa libertad y, por ello, convertirse en garantía para la consolidación de la democracia.

El RNP es un buen ejemplo de lo dicho hasta aquí. Sin embargo, este organismo tiene la característica de que es esencialmente técnico y su vinculación con el proceso electoral se reduce, básicamente, a la depuración del censo electoral. Lo ideal sería replicar lo que sucede en el RNP, pero no será fácil porque esos órganos están íntimamente ligados al proceso electoral y a sus resultados.

Las circunstancias no nos permiten tener certeza alguna sobre lo que ocurrirá en el seno de esos organismos electorales, pero si los escogidos por la Bancada Liberal no son liberales con convicciones firmes y posiciones irreductibles en la defensa de la democracia y de los principios del liberalismo -que esperamos no sea este el caso-, el riesgo de un fraude es inevitable y, por consiguiente, las próximas elecciones en lugar de fortalecer la democracia la destruirán.

¿Cómo evitar el fraude? No lo impedirán los integrantes de esos órganos electorales, pero podrán propiciarlo. En cambio, podrá impedirse con la legislación pertinente, aun cuando los representantes sean proclives al fraude.

Pero esta no es la preocupación de los legisladores, más interesados en las elecciones que asegurar la transparencia y objetividad del proceso; entre estos el diputado-presidente, quien aspira a convertirse en el candidato oficial del PN y de quien depende esa legislación, siendo que la Ley Orgánica del Poder Legislativo lo eleva a la condición de dictador parlamentario; en otras palabras, esa legislación será posible si él decide que se apruebe. ¿Qué interés puede tener el diputado-presidente en evitar el fraude electoral? La respuesta es suya distinguido lector.

En la IV edición de la Voz de la Academia, los jóvenes estudiantes de UNITEC analizaron seriamente el tema y concluyeron que, de no aprobarse las reformas electorales pertinentes, en particular la segunda vuelta, el proceso electoral, en lugar de garantizar la transparencia y la confianza, propiciará el fraude y sus funestas consecuencias.

Esas juveniles reflexiones deben servir a esos políticos, tercamente atrincherados en esos nichos trasnochados del fraudulento sistema electoral, para que puedan ver con claridad, a través de la espesa niebla de la tradición, el camino a tomar, avanzando hacia posiciones más congruentes con los reclamos de transparencia y confianza del pueblo hondureño.

Por eso, debemos repetir con los estudiantes de la IV edición de la Voz de la Academia, ¡BASTA YA!

Y usted, distinguido lector, ¿ya se decidió por el ¡BASTA YA!?

(Por Víctor Meza) De todas las consignas que los grupos y partidos políticos de oposición suelen corear en sus manifestaciones públicas, la que proclama la unidad de sus filas parece ser la más sensata y racional. A lo mejor por eso mismo, es la más constante y repetida. Todos, de una u otra manera, demandan la unidad en tanto que condición clave para una estrategia de oposición exitosa. Y tienen razón.

Pero, aunque casi todos reconocen la necesidad de promoverla, no son todos los que coinciden en la forma y el contenido que debe tener esa unidad. El acuerdo llega hasta el momento en que se declara que la unidad es condición clave para derrotar políticamente al régimen actual y lograr la anhelada salida del inquilino ilegal de la Casa de gobierno. Hasta ahí las coincidencias abundan. A partir de ese momento, surgen las diferencias y las opiniones encontradas.

Para algunos la unidad debe articularse en torno a un objetivo común: la derrota del régimen. Para otros, esa unidad solo sería válida si se conforma a partir de los llamados “principios” doctrinarios o dogmas ideológicos. Los partidarios de la primera posición, suelen ser los más pragmáticos y menos ideologizados. En cambio, los promotores de la segunda opción, se aferran a sus postulados doctrinarios y ponen como condición de unidad la lucha para cambiar lo que llaman “el sistema”.

Aunque todos tienen el denominador común del rechazo y la eventual derrota del régimen orlandista como objetivo directo e inmediato, son pocos los que comparten la misma idea sobre el post Orlandato y el futuro inmediato del país. Unos quieren y exigen “el cambio del sistema”, condición básica para construir una plataforma de verdadera unidad. Los demás, más pragmáticos y menos teóricos, se limitan a demandar el cambio de gobierno y la gradual recuperación de la institucionalidad republicana.

Tales discrepancias no son ninguna novedad, aunque sin duda son un fuerte obstáculo para la unidad. En el fondo de todo este debate, si es que así puede llamársele, subyace la vieja contradicción entre revolución y reforma. Los que demandan el cambio de sistema se decantan, al final de cuentas, por una revolución. Los otros, los que apenas exigen el cambio de gobierno, se inclinan por la reforma. Esta vieja controversia entre revolución y reforma tiene una larga historia y ha marcado de manera profunda buena parte de la tradición revolucionaria en las filas de la izquierda marxista y la social democracia internacional. Su intensidad polémica ha dividido a las fuerzas progresistas en todo el mundo y, en más de alguna ocasión, ha echado por tierra proyectos políticos de cambio que habrían merecido mayor apoyo y mejor vida.

La revolución, en tanto que fenómeno total (económico, político, social y cultural) y rebelión de masas, supone la sustitución de una clase por otra, el desplazamiento de las élites y la instauración de una nueva correlación de fuerzas en las relaciones del poder, es un cambio tan global como profundo, que afecta a las raíces mismas del Estado actual y modifica a fondo sus estructuras vitales. Es lo más cercano a la utopía política.

La reforma, sin embargo, es el cambio gradual, sigiloso a veces, la transformación paulatina y calculada de las instituciones y del régimen en su conjunto. Es la ruta cuidadosa de la remodelación del sistema para hacerlo más viable y funcional. No persigue el fin de cambiarlo y sustituirlo, solamente pretende modificarlo para hacerlo más soportable, menos injusto y excluyente.

Mientras la revolución busca asumir el poder para sustituir al modelo político y social, la reforma persigue el control del gobierno para introducir esenciales modificaciones en la forma y el contenido del sistema. Objetivos parecidos solo en la forma, junto a métodos muy diferentes en su esencia.
Si los grupos y partidos de la oposición política quieren en verdad construir una plataforma común de lucha contra el Orlandato, deben renunciar a la controversia entre revolución y reforma, porque la misma, al menos en este momento histórico, no les conducirá a ninguna parte, como no sea al despeñadero de la trifulca constante y el desacuerdo permanente.

Es hora de poner los pies sobre la tierra y saber definir, con rigor y convicción suficientes, los ejes reales de una estrategia política pragmática que sepa privilegiar las coyunturas y aprovechar con inteligencia y astucia las oportunidades cotidianas que les ofrece la historia. El debate puramente ideológico queda para después.